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La moda en el Siglo de Oro

La importancia económica de los tintes de las Indias

Cuando los castellanos llegan a las Indias, se quedan maravillados con la belleza, y la intensidad del colorido usado por las culturas indígenas. Allí, encontraron materias, colorantes y técnicas tintóreas nuevas para ellos y que España supo comercializar muy bien durante siglos. Con el auge de los nuevos tejidos y colorantes provenientes de las Indias, se consolidó la expansión de la mayor actividad industrial de Europa, la textil. Tras el oro y la plata, el comercio de estos revolucionarios tintes fue lo que produjo mayores réditos a la Corona y a los  mercaderes que lo suministraban. 

Y fue tal el impacto de estos nuevos tintes en los mercados, que tanto los cultivadores europeos de plantas tintóreas, como los comerciantes de colorantes asiáticos se vieron afectados. Europa entera ambicionaba controlar estas zonas americanas productoras de tintes, dando lugar a conflictos bélicos. Como los corsarios no podían atacar a las naves de la Carrera de Indias, atacaban las indefensas poblaciones costeras donde se obtenían los preciados productos.

La planta más campechana que vistió al Imperio hispánico

El Palo de Campeche o palo de tinte, es una planta de la familia de las leguminosas, originaria de Mesoamérica, en concreto de la península de Yucatán y Guatemala. Su importancia fue tanta, que en su comercio está el origen de la nación caribeña de Belice.

De esta planta se extrae un tinte del que se pueden obtener diversos colores como el negro, el café o un tono similar al sepia.

Su facilidad para fijarse a los tejidos de modo permanente, conseguía un color negro muy intenso y brillante que se llamó “ala de cuervo” y que marcó la moda del Imperio hispánico y del resto de países que lo imitaban.

La intolerante corte española era tan tétrica, oscura y lúgubre que siempre vestía de negro ¡¿De verdad?!

En el Siglo de Oro, vestir de negro se identificaba con la elegancia suprema… curiosamente igual que pasa hoy con los smokings. Antes de la llegada de los castellanos a las Indias, la obtención de este tinte tan negro y brillante, era un color imposible de mantener de manera duradera, por lo que el vestirlo, era uno de los mayores símbolos de riqueza y ostentación. Esa es la realidad de que la corte española vistiera de negro. Vestían de gala absoluta. Recordemos aquí que hasta no hace mucho tiempo, en la generación de nuestras bisabuelas y abuelas, las novias, vestían de negro.

El cuadro original se encuentra en el museo del Prado y fue pintado por la pintora Sofonisba Anguissola.

Vestir “a la Española”

Imagen cedida por el grupo recreacionista Corte Imperial.

El Siglo de Oro español, que más que un siglo fueron dos, coincide con el auge la hegemonía política, militar y cultural del Imperio español durante los siglos XVI y XVII. El desarrollo de las ciencias, las artes, la técnica y la expansión de la lengua castellana, merced a esa hegemonía global hizo que desde toda Europa se quisiera imitar a la potencia dominante. En Europa se impone “vestir a la española”.

 

Extranjeros vistiendo a la española en España

El cuadro original que se muestra está en la National Gallery of Ireland, Dublín.

Comerciantes de toda Europa se establecieron en Sevilla al reclamo de las riquezas que llegaban de las Indias. Vivían perfectamente integrados en España, incluso tenían libertad para practicar su religión, aunque no fuese la católica.

Hacia el año 1665 se estima que había cerca de siete mil en la ciudad hispalense. Uno de aquellos que llegaron fue el holandés Josua van Belle.

Estos ricos comerciantes mostraban su opulencia, como no podía ser de otro modo, con su modo de vestir, dando trabajo a muchos talleres y en el caso de nuestro protagonista a artistas como al gran pintor Sevillano Bartolomé Esteban Murillo. 

Tratando de imitar a los ricos

La manera de vestir de los pobres, o como se les conocía la “gente del común”, no tenía nada que ver con la de la gente de la nobleza. Como en otras épocas la moda constituía otra marcada seña diferenciadora entre las diferentes clases sociales. Sin embargo trataban de emular a los ricos y se vestía de negro aunque los tintes fuesen de muchísima menos calidad. Hidalgos venidos a menos, estudiantes, pícaros, artesanos, mucha gente, como pasa hoy día, trataban de hacerse pasar por lo que no eran y qué mejor modo de hacerlo que vistiendo de riguroso negro como el muchacho de este cuadro.

La pintura fue realizada por otro sevillano inmortal, Diego Velázquez su nombre es Vieja friendo huevos y se encuentra en The National Galleries of Scotland, Edimburgo.

…Pero a veces no había ni para ropa

El cuadro es Niños comiendo uvas y melón y se encuentra la Alte Pinakothek de Munich

En mucha ocasiones en su Sevilla natal, don Bartolomé Esteban Murillo contemplaría con sus propios ojos las salidas y llegadas de la naves de la Carrera de Indias. A pesar de la opulencia y esplendor de una de las ciudades más ricas del mundo, las calles estaban llenas mendigos, muchos de ellos niños y buena parte huérfanos que trataban de sobrevivir como podían. El calzado era un lujo inalcanzable para ellos, así como la ropa, en unas edades en que se queda pequeña con el paso de los meses.

 

Y seguimos con el negro

El cuadro se titula Los tres músicos y se encuentra en la Gemäldegalerie de Berlín.

En este otro cuadro de Diego de Velázquez, uno de los que más tempranamente pintó,  podemos ver de nuevo a “gente del común” vistiendo de negro, en este caso se trata de unos músicos que se encuentran bebiendo y comiendo. Dos de ellos visten de negro.

¿Hay vida más allá del negro?

Gracias a la gran maestría de los pueblos originarios de las Indias, que desarrollaron una verdadera ciencia de los tintes, conocemos una amplia variedad de colorantes además del Palo de Campeche, como la grana cochinilla, el añil y el achote.

La cochinilla mexicana es un insecto que se desarrolla en las pencas de una variedad de cactus, el nopal y del que se extrae un tinte de color rojo o carmesí, que se conoce como grana cochinilla, cochinilla del carmín y en México como nekchectli.

Fue de gran importancia en las culturas prehispánicas utilizándose para teñir plumas, maderas, textiles, cerámica, viviendas e incluso alimentos. La cultura paracas del Perú, utilizó la grana cochinilla para teñir sus textiles.

La descripción de los tintes en las crónicas españolas

Gary Francisco Keller, artwork created under supervision of Bernardino de Sahagún between 1540-1585. – The Digital Edition of the Florentine Codex, CC BY 3.0, 

Otro de los tintes que se trajeron de América, fue el azul maya, llamado también índigo o añil, que extraía de una planta de la familia de las leguminosas. San Bernardino de Sahagún, en su Historia general de las cosas de Nueva España, menciona cómo se extraía el pigmento de la planta. Fue introducido por los españoles en Guatemala y El Salvador desde 1524, teniendo su mayor auge en 1760 cuando se convirtió en un producto de exportación con mucha demanda, creando una élite económica entre sus comerciantes. Probablemente, era el añil el que se daba ese reflejo azulado a las lechuguillas cuando se almidonaban.

El libro original, también llamado Códice Florentino se encuentra en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia Italia. Las imágenes son propiedad de: leer pie imágen.

 

Negro sobre blanco

Felipe II sabedor de los pingües beneficios que le podrían reportar los tintes americanos, decide quedarse con el negro para la corte y el rojo para la iglesia.

Por otro lado, el negro resalta el color blanco de los cuellos de lechuguilla, de las golillas y de los encajes. Pero el negro también, fue utilizado como símbolo de superioridad frente a sus enemigos, la mal llamada sobriedad española.

 

Imagen cedida por el grupo recreacionista Corte Imperial.

El ocaso del negro en la moda europea.

El cuadro es “la entrevista de Luis XIV y Felipe IV de España en la Isla de los Faisanes” obra de Jacques Laumosnier en 1660. ​Se encuentra en el Museo de TesséLe Mans,  Francia.

La moda del negro en la corte española seguirá presente hasta la llegada de los Borbones corte de los borbones. Hay una imagen muy representativa del momento en que se produce este cambio: La presentación de la infanta María Teresa de Austria hija de Carlos IV a Luis XIV de Francia. Esta imagen evidencia la sentencia de muerte del negro. A la izquierda los colores de la corte francesa símbolo del barroco y la pujanza del país, a la derecha la corte española con los últimos reductos del negro. 

Aunque el primer Borbón, Felipe V, aguantó el negro durante los primeros años de su reinado, fue una argucia política más para ganarse el favor del pueblo. 

 

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