En este legendario cuaderno, los navegantes solían plasmar día tras día el pulso de sus travesías: vientos favorables, tormentas traicioneras, costas desconocidas y anhelos escritos con la tinta de la esperanza y el miedo. Sus páginas, resguardadas en la bitácora de los galeones, eran el testimonio vivo de sus hazañas y se protegían como un tesoro, para que ni el fuego, ni el agua, ni el olvido borrasen las huellas de aquellos que surcaron océanos por siglos.
Hoy, esas hojas teñidas de salitre y sueños nos permiten asomarnos al alma de una época. Gracias a ellas, el eco de voces valientes sigue hablándonos desde la mar infinita, revelando el saber ancestral de quienes abrieron rutas donde solo había horizonte.
Entre todos los cuadernos de bitácora, pocos son tan célebres como el que narró el viaje de Cristóbal Colón en 1492, cuando sus velas descubrieron un Nuevo Mundo. Aunque el manuscrito original se perdió en las corrientes del tiempo, la pluma de Bartolomé de las Casas rescató sus palabras, para que jamás se ahogara la memoria de aquel histórico primer encuentro entre dos mundos.
Hoy, en el MUCAIN, este Cuaderno de Bitácora renace como símbolo de nuestro propio viaje. Será en él donde el capitán de este proyecto, como aquellos marinos de antaño, escribirá su Diario de Navegación, con cada detalle de esta gran aventura que es el Museo de la Carrera de Indias.
Aquí, entre sus páginas, hallarás más que relatos: encontrarás sueños por conquistar, saberes por redescubrir y, sobre todo, la ilusión y la pasión que nos impulsa a volver a izar las velas de nuestra historia.